Cómo convertir las prioridades de la empresa en iniciativas concretas Una prioridad orienta las decisiones. Para llevarla a la práctica, hace falta explicar qué debe cambiar, qué iniciativas pueden lograrlo y por dónde comenzar. Fuentes para entrevistas: Esteban Mejía y Carlos Téllez · 14 de septiembre de 2026 Una reunión puede terminar con acuerdo sobre el rumbo y, aun así, dejar a cada área trabajando en algo diferente. Mejorar el servicio, crecer con rentabilidad o fortalecer la propuesta de valor expresan una intención. El paso siguiente es explicar qué tendría que cambiar en la empresa para hacerla posible. Distinga el destino de las acciones La aspiración expresa el futuro que se quiere construir. Los objetivos precisan qué se busca lograr. Los focos estratégicos señalan dónde se concentrará la atención. Las iniciativas son los proyectos y acciones que pueden acercar a la empresa a esos objetivos. Distinguir estos elementos ayuda a evitar que una lista de actividades ocupe el lugar de una estrategia. Convierta una prioridad en una pregunta concreta En lugar de pedir ideas para mejorar todo, pregunte qué impide hoy avanzar hacia el objetivo elegido. Revise la información disponible y escuche a las áreas que conocen el problema. Una explicación plausible todavía puede ser un supuesto: registre qué se sabe, qué se interpreta y qué necesita comprobarse antes de comprometer recursos. Compare alternativas antes de elegir proyectos Una misma necesidad puede abordarse de distintas maneras. Antes de aprobar una solución, compare su aporte esperado, el esfuerzo que exige y las capacidades que necesita. Algunas iniciativas cambian la forma de competir; otras resuelven tareas inmediatas que permiten avanzar. Ambas pueden ser pertinentes, siempre que su conexión con el rumbo de la empresa sea clara. Un ejemplo hipotético Imagine una empresa que quiere ser reconocida por la confiabilidad de su servicio. El equipo considera ampliar la oferta, mejorar la coordinación entre ventas y operación o revisar cómo promete fechas de entrega. Antes de invertir en más servicios, convendría comprobar por qué se incumplen los compromisos actuales. El ejemplo no describe un cliente ni demuestra un resultado: ilustra cómo una prioridad puede conducir a decisiones distintas según la información disponible. Construya una secuencia compartida Una iniciativa puede depender de otra o competir por el mismo equipo. Por eso no basta con seleccionar las más atractivas: hay que conversar sobre cuáles pueden comenzar, cuáles necesitan preparación y cuáles deben esperar. Incluir a quienes deciden y a quienes conocen la operación ayuda a hacer visibles esas dependencias y a revisar si la secuencia tiene sentido. Deje claros los acuerdos y el trabajo pendiente La conversación inicial debería dejar una aspiración comprensible, objetivos, focos e iniciativas priorizadas, junto con las preguntas que requieren validación. Eso no equivale a un plan de ejecución completo. Después será necesario precisar métricas, responsables, recursos y fechas. Reconocer ese trabajo pendiente evita convertir una intención en una promesa que la empresa todavía no puede sostener. Una prueba sencilla es pedir a los participantes que expliquen qué busca la empresa, por qué eligió ese camino y qué conviene hacer primero. Si cada respuesta apunta a un rumbo distinto, hace falta revisar el acuerdo antes de multiplicar las actividades. Información del organizador: https://www.strategy-unlock.com/ Contacto: info@strategy-unlock.com RELACIÓN CON EL WORKSHOP Esteban Mejía y Carlos Téllez lideran Strategy Unlock. PERFILES PARA ENTREVISTAS Esteban Mejía: https://www.strategy-unlock.com/prensa/esteban-mejia.html Carlos Téllez: https://www.strategy-unlock.com/prensa/carlos-tellez.html